Francy

Me llamo Francy y al leer la mayoría de las confesiones (por no decir que todas) me hace sentir muy identificada. No me han diagnosticado SIA hasta ahora ya que estoy en estudios pero todo apuntaría a que si. Me faltan algunos examenes para afirmarlo. Aquí un poco de mi.

Empezando con mi historia, cuando era pequeña como toda niña siempre quise casarme y tener una familia. Tuve una infancia completamente normal y bonita si se puede decir. Jugué con muñecas, al igual que canicas y trompo, amé los reinados y ser una pequeña diva tanto como amé los deportes motivados por mi padre. A los 5 años me operaron de hernias inguinales las cuales obtuve porque ‘’lloraba mucho’’ lo cual era cierto. Fui muy consentida y mi hermano adoraba verme llorar y a eso atribuyeron mis padres las hernias. Después al llegar a mis 11 años (edad a la cual la mayoría de mis primas tenian su primera regla) mi cuerpo seguía igual al de una niña de 8. Por el momento no presté mucha atención. Seguí en mis estudios y al ver a mis compañeras obtener un cuerpo de señorita, me daba mucha envidia y celos. Poco a poco empezó a salirme el busto pero a paso de tortuga. Llegaron mis 13 años y nada de nada. Fuimos al médico a lo que me dicen: ‘’Eso es normal. Hay que esperar a que cumpla 15 años. No a todas las mujeres les llega la regla a la misma edad‘’. Mi mamá y yo nos tranquilizamos un poco y dejamos pasar el tiempo.

A mis 15 años ya con cuerpo un poco mas desarrollado pero sin ningun indicio de mi regla, regresamos al médico. Me hicieron ecografias pélvicas y como resultado tenia útero infantil, después me contaron la misma historia que a mis 13 años y me recetaron pastillas para planificar (medroxiprogesterona) para hacer que mi cuerpo hiciera algo. Me terminé las pastillas y nada. Me desconecté de todo tipo de examen médico de la rabia y disfruté un poco la ausencia de mi menstruación. Mi cuerpo se convirtió en el de una señorita. Caderas anchas, busto grande, vellosidad etc. Fui a piscinas a cualquier momento lo cual enfurecía a mis primas, vestí mucha ropa de tonos claros, siempre muy atlética, salía a bailar mucho, y empecé mi vida sexual con algo de dolor porque mi canal vaginal no era muy grande pero estaba ahí, ademas de cero lubricación por mas excitada que estuviese. Igual no lo vi como un problema. Años después, regresé al médico pero no sabian qué tenía, a pesar de todos los exámenes que me hacían.

Cumplí mis 22 años y conocí a quien es mi esposo. Le comenté que era estéril y ya. Así, sin rodeos. Le conté de la ausencia de mi regla y tamaño del útero, el lo aceptó y no le pareció cosa del otro mundo. Al estar casada, regresé al médico a hacerme una vez mas exámenes. En una de las citas, me hicieron un examen de cuello uterino y para mis sorpresa (y la de las enfermeras) no me encontraban cuello uterino. Tanto ellas como yo quedamos sorprendidas. Ya de regreso con el ginecólogo me dice lo que ya habia escuchado mil veces. En vista de esto buqué por una segunda opción. Encontré a un médico especialista en fertilidad y empiezo todo desde el comienzo con él. Me manda a hacer los mismos exámenes más otros. El me dice que no va a descansar hasta que sepa con certeza qué es lo que tengo. Mis niveles de testosterona salieron altos, y los otros exámenes hormonales salieron tal y como los expone este síndrome que a tantas y tantos toma por sorpresa. Empezaremos a ver si de alguna manera podriamos hacer que mi útero crezca y con estrogenos estimular de alguna manera todo mi aparato reproductor. En cuanto a mi útero, posiblemente se pueda hacer algo. Toca esperar. en este momento estoy en estudio tras estudio. Aunque sea cierto que este síndrome sea 100% lo que yo tengo, no dejaré de buscar una solucion.

Aunque esto sea doloroso para muchas de nosotras, y que algunas mujeres no se sientan MUJERES en su totalidad, eso no nos quita lo ‘’hembras’’ como dicen en mi país. Si a la final resulta que tengo este síndrome, no puedo hacer nada sino aceptarlo. Eso no me quita lo mujer que soy ni las ganas de ser madre algun día. Yo soy una mujer sin importar que una XY diga lo contrario. Y si mi cuerpo no puede engendrar hijos, está bien. Eso no hará que ame menos al hij@ que Dios ponga en mi vida.

Un abrazo a todas